
Los alicantinos Kiko Hernández,
Jaime Escolano y Raúl Vicedo pretenden escalar en agosto el
Pico Lenin, situado en Kirguistán
CÉSAR HERNÁNDEZ
Si tuviéramos miedo ya habríamos
terminado la aventura». Con estas palabras expresó Kiko Hernández
su valentía meses antes de partir hacia Kirguistán. Kiko es
uno de los tres montañeros alicantinos que están decididos a
«cambiar algo en nuestra vida», por lo que en el mes de agosto
tienen previsto escalar el Pico Lenin, de 7.134 metros. Esta
cumbre se ubica en la Cordillera del Pamir, continuación hacia
el noroeste del Himalaya y del Karakorum, en la República de
Kirguistán, independiente desde que se desmembró la Unión
Soviética.
Así, Kiko Hernández, Jaime Escolano y Raúl Vicedo están
entrenándose «muy duro» para lo que ya definen como «la
cuenta atrás».
Los aventureros son miembros del Grupo Alicantino de Montaña
(GAM) y según explicó Kiko, el entrenamiento consiste en «correr,
gimnasio y, sobre todo, acostumbrarse a andar con la mochila».
La expedición tiene previsto permanecer en tierras soviéticas
unos 25 días, algo para lo que aseguran, «estamos preparados».
Kiko explicó que «solamente el viaje vale la pena, ya que
vamos a conocer a mucha gente y tenemos ganas de aventura. Ya
hemos escalado picos a cinco mil y a seis mil metros de altura y
ahora hemos elegido éste porque el planteamiento es muy
distinto».
Uno de los problemas con los que se suelen encontrar este tipo
de aventureros es el económico, aunque el grupo lo lleva como
puede. «Parte del material que necesitamos ya lo tenemos, pero
el aspecto económico siempre es uno de los problemas».
Así, Kiko, empresario, Jaime, periodista, y Raúl, comercial,
no temen en absoluto a una experiencia, que sin duda, «nos va a
enriquecer mucho».
Los tres destacaron la importancia del Grupo Alicantino de Montaña.
«El GAM se creó en 1997 con el fin de fomentar la práctica de
los deportes de montaña en contacto y armonía con la
naturaleza»., afirman.
Doble objetivo
Los objetivos de esta expedición según explicaron los montañistas
son deportivos y culturales. El primero es alcanzar la cumbre
del Pico Lenin. Se trata de una montaña especialmente bella,
cubierta de glaciares, y con grandes posibilidades de conseguir
llegar a su cima. Su ascensión no reviste una dificultad técnica
excesiva. Deberán de afrontar sus grandes pendientes y los
problemas que puedan plantear el mal de altura y las
temperaturas extremas.
En cuanto a la vertiente cultural, cabe destacar las grandes
posibilidades docentes que reviste una actividad de este tipo.
En este sentido está prevista la realización de un documental.
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