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Grupo Alicantino de
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ASCENSIÓN AL CLOT DE LA HOUNT POR LA CANAL CERBILLONA
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En la segunda pernocta en la cabaña de la Cerbillona se nos unieron Jesús Vallés, Fernando Orus y su compañera Mª José. A las 6:45 h. de la madrugada siguiente comenzamos a caminar por la margen izquierda del río Ara hasta su cabecera en la base de la canal Cerbillona, donde llenamos las cantimploras en un manantial. |
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Pronto se hicieron necesarios los crampones y no mucho más tarde el piolet. Lo que parecía una pala de nieve de suave inclinación adquirió fuerte pendiente (45-50 % y pasos de 60º ). Mariano y yo cometimos el error de abordar esta ruta con un piolet y envidiamos a nuestros compañeros que llevaban dos. Esto nos exigió una mayor concentración pues ascendimos los 1.200 metros de corredor sin encordarnos excepto en un largo que comprendía la "goulotte" donde la roca dividía en dos la enorme lengua de nieve. En este punto Fernando Orus, que llevaba en ensamble a Mª José, optó por superar la barrera rocosa por una placa inclinada que puso en dificultades a su compañera. |
| Jesús se nos adelantó una vez superado el resalte y nos esperó cerca de la cumbre durante una hora y media. La pendiente no nos daba tregua, no había repisas en las que descansar. Al mirar hacia abajo era consciente de que una caída no detenida en los primeros metros acabaría con mis huesos en el río Ara. Pero la nieve, aún a la sombra, era noble y fiable, si yo no fallaba ella tampoco lo haría. No hice fotos en esta subida pues necesitaba ambas manos para manipular la cámara y eso era un lujo que no me podía permitir. | |
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| En lugar de salir al collado, donde la pendiente rozaba la verticalidad, atacamos al pico del Clot de la Hount trepando en 2º grado por roca de esquisto muy fragmentada que nos obligó a marchar juntos y a reagruparnos frecuentemente para minimizar las caídas de piedras y sus consecuencias. A las 13:00 horas alcanzamos la cima y disfrutamos de la visión del glaciar de Ossoue rodeado de tresmiles, imagen sólo empañada por la presencia de más de cien personas en el plateu superior, la mayoría afanadas en subir a la Pique Longue. Ante tal masificación y lo avanzado de la jornada decidimos subir a la Cerbillona y de ahí bajar al collado de Lady Lyster y descender por el corredor de la Moscova. Ya era consciente de que mis pies estaban maltrechos pero mientras pisara nieve la marcha sería llevadera. | |
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Bajamos, a veces cara a la pendiente, hasta la plataforma que hay debajo de las placas de Labaza, donde Jesús esperaba desde hacía rato. Allí comimos y bebimos algo y retomamos el camino de descenso hasta la cabaña donde descansamos y recogimos el resto del equipo. |
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Reanudamos la marcha hasta Bujaruelo con las fuerzas muy mermadas pero sin detenernos. Sólo la idea de descalzarme me hacía llevadero el dolor de las múltiples llagas que rodeaban mis tobillos. Terminamos la jornada a eso de las diez, tras 16 horas de pateo casi continuo. Machacados pero satisfechos aplazamos la celebración para otro momento pues nuestros amigos debían regresar esa noche a Zaragoza. Mariano y yo dormimos en un hotel de Torla donde nos duchamos y curamos las heridas que nos mantuvieron durante casi tres días impedidos para hacer montaña. Esta ha sido sin duda nuestra ascensión más dura y comprometida hasta el momento, un gran paso hacia el alpinismo para nosotros, montañeros de formación tardía. |
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